Algunos ‘tips’ para disfrutar de las fiestas con tranquilidad

Decoración de una casa para las fiestas de la Navidad

Se acerca la Navidad y, con ella, los viajes, las reuniones familiares y las ausencias prolongadas del hogar. Un tiempo para disfrutar, pero también, una época que despierta cierta inquietud: ¿qué pasa con todo lo que dejamos en casa mientras estamos fuera?

En el último trimestre, el alquiler de cajas de seguridad ha crecido un 15%, un dato que refleja una realidad cada vez más evidente: la necesidad de sentirnos tranquilos cuando no estamos en casa. Y es que, en un contexto donde los desplazamientos y las celebraciones se multiplican, proteger contraseñas, objetos de valor, joyas o recuerdos familiares cobra más sentido que nunca.

En Grupo Inviam, pioneros en el alquiler de cajas de seguridad en cámaras acorazadas, lo sabemos bien. La seguridad ya no es solo cosa de grandes patrimonios. Cada vez más familias, jóvenes o profesionales recurren a este servicio para guardar desde discos duros y documentos importantes hasta álbumes de fotos, llaves, recuerdos únicos… o el portátil mientras están de vacaciones.

Como explica nuestro CEO, David Sacristán, “disponer de una caja de seguridad ha dejado de ser un lujo para convertirse en una herramienta básica de prevención. No se trata solo de proteger joyas o dinero, sino también objetos no tienen reemplazo: recuerdos, documentos o información sensible”.

Además, en los últimos años también ha cambiado nuestra forma de vivir. El auge del alquiler compartido, el coliving o los intercambios temporales de vivienda ha traído nuevas formas de convivencia, más flexibles, pero también con sus propios retos en materia de privacidad y seguridad. En este escenario, contar con una caja de seguridad se ha convertido en una solución práctica para quienes buscan un espacio personal e inviolable donde guardar sus objetos más valiosos, independientemente de dónde vivan o con quién compartan techo.

Más allá del dinero: la seguridad de la ilusión

Entre los objetos que más se depositan en nuestras cajas durante estas fechas hay un clásico: los décimos de Lotería de Navidad o del Niño. Y es que la ilusión que envuelve estos sorteos convierte esas papeletas en algo de gran valor, tanto económico como emocional. Nadie quiere que un golpe de suerte se convierta en un problema por un robo, una pérdida o un simple daño accidental.

Por eso, nuestras cámaras acorazadas ofrecen la protección que cada décimo merece. Custodiamos desde participaciones sueltas hasta grandes lotes de asociaciones o empresas, con un sistema de doble seguridad física y tecnología biométrica avanzada. Un espacio privado, seguro y accesible solo para el titular de la caja y las personas que autorice.

Más allá de la tecnología o las cifras, hay algo que define lo que hacemos en Grupo Inviam: la tranquilidad emocional que acompaña a quien sabe que sus recuerdos, documentos o ilusiones están a salvo. Porque cuidar lo que valoramos no es solo una cuestión de seguridad, sino también de bienestar. Y en estas fechas, eso es, quizá el mejor regalo posible.